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Se suma SESA al Día Mundial de los Defectos del Nacimiento

En el marco de la conmemoración del Día Mundial de los Defectos del Nacimiento (3 de marzo), la Secretaría de Salud (SESA) del estado de Querétaro, se sumó con la finalidad de difundir acciones para prevenirlos.

Los defectos de nacimiento son las alteraciones que afectan al embrión o feto. Dañan la capacidad de funcionamiento del cuerpo e impiden que los recién nacidos tengan un proceso normal de desarrollo. Entre los más frecuentes se encuentran anomalías del tubo neural, que afectan de forma grave el cerebro y la columna vertebral y es una de las principales causas de muerte y discapacidad permanente en el mundo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año, cerca de ocho millones de niños nacen con un defecto congénito en el mundo. Las anomalías congénitas causan el diez por ciento de todas las muertes de recién nacidos.

Las malformaciones congénitas se clasifican en:

Anomalías estructurales: son las que modifican la forma, es decir, que alteran algún tejido, órgano o conjunto de órganos del cuerpo, entre ellas destaca la hidrocefalia, espina bífida, fisura de labio y/o paladar hendido y cardiopatía congénita.
Anomalías funcionales: son las que interrumpen procesos biológicos (funciones fisiológicas) sin implicar un cambio de la forma. Pueden ser alteraciones metabólicas, hematológicas, del sistema inmune, por mencionar algunas. Estas son hipotiroidismo congénito, discapacidad intelectual, tono muscular disminuido, ceguera, sordera o convulsiones de inicio neonatal.

Las medidas de prevención pueden realizarse antes y durante el embarazo, con el fin de reducir los riesgos para que el bebé no desarrolle algún defecto congénito y que nazca sano. Para la prevención de las anomalías congénitas se recomienda:

Evitar durante el embarazo la exposición ambiental a sustancias peligrosas, como los metales pesados y los plaguicidas.
Mejorar la dieta de las mujeres en edad fecunda, para con ello garantizar un aporte suficiente de vitaminas y minerales en la alimentación, en especial de Ácido fólico, mediante el suministro diario de complementos por vía oral o el enriquecimiento de alimentos básicos como las harinas de maíz o de trigo.
Asegurar que las mujeres eliminen o restrinjan el consumo de sustancias nocivas, particularmente el alcohol.
Garantizar que durante el embarazo la exposición a los medicamentos y a radiaciones por razones médicas (por ejemplo, para el diagnóstico por la imagen) esté justificada.
Controlar la diabetes preconcepcional y gestacional con la atención médica para el control del peso, dieta y administración de la insulina cuando sea necesario.
Aplicar la vacuna contra el virus de la rubéola, en las niñas y las mujeres. La rubéola es prevenible mediante vacunación en la infancia.
Proteger contra las picaduras de mosquitos ya que algunos pueden transmitir infecciones.

Señalar que la ingesta de ácido fólico (vitamina hidrosoluble del grupo B), se recomienda por ser un nutriente esencial y el ser humano no es capaz de sintetizar; el consumo antes y durante el embarazo es favorable, pues previene defectos del tubo neural, algunas cardiopatías congénitas, hendiduras bucofaciales, síndrome de Down, desórdenes del espectro autista, infecciones obstétricas, preeclampsia, hemorragia uterina, desprendimiento abrupto de la placenta, retardo del crecimiento intrauterino y prematuridad.

Asimismo, contribuye a preservar una embriogénesis y placentación normal y no se han demostrado efectos adversos por su uso. Debe ser consumido bajo prescripción médica.