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5 consejos para usar el protector solar este verano

Por mucho que nos guste abandonar la blanca palidez del invierno, los dermatólogos no se cansan de repetir los daños que puede provocar la exposición solar. Hablamos tanto de los problemas estéticos derivados (envejecimiento prematuro, con la consecuente aparición de arrugas y manchas, sobre todo en la cara), como de males mayores, como los cánceres de piel que representan uno de cada tres en el mundo.

De hecho, solo en España, según datos ofrecidos en el reciente 49º Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), se diagnostican alrededor de 78.000 nuevos casos al año.

Lo ideal para evitar tanto males ‘menores’ como mayores sería no exponerse al sol, menos esos 10 minutos diarios (y mejor no en la cara) que sugieren los expertos para que exista una correcta sintetización de la vitamina D. Sin embargo, y ante la reticencia de muchos a no prescindir de este en playas y piscinas, el protector solar se convierte sin duda en la defensa a tener siempre a mano.

Con respecto a estos cosméticos que protegen de las radiaciones solares, cabe destacar que no solo importa cuál elegir, sino también el cómo y el cuándo aplicar y reaplicar. Todas las claves, a continuación.

Qué tiene que tener el protector solar ideal

Antes de entrar de lleno en los consejos para usar el protector solar este verano, analicemos qué características tiene que tener el fotoprotector ideas.»Un fotoprotector debe cubrir un amplio espectro de radiación solar para prevenir, e incluso reparar, sus efectos perjudiciales. El SPF adecuado será 50 o 50+, nunca por debajo de 30, pero como la cantidad de producto usada en los estudios es mayor a la del día a día, en exposición intensa mejor no bajar de 50+. Por encima de 50+ posiblemente no exista un cambio de protección clínicamente relevante», explica la doctora Leticia Alonso, dermatóloga del Grupo Pedro Jaén.

Más. El protector perfecto, según Alonso, tiene que defender frente a:Los rayos UVA, involucrados en el fotoenvejecimiento y la pigmentación, pero también en carcinogénesis, que es la transformación progresiva de las células normales en células malignas.

Los rayos UVB, que producen eritema o quemadura, inmunosupresión y cáncer de piel.

Los IR (infrarrojos), que suponen una gran parte de la radiación que llega a la piel y producen inflamación y alteración de la dermis profunda (fotoenvejecimiento).

Idealmente, el fotoprotector debería cubrir también la luz visible, sobre todo en personas con pigmentaciones como melasma o léntigos.

Por otra parte, los fotoprotectores pueden incluir agentes antioxidantes tópicos, que son importantes para reducir el estrés oxidativo que genera la radiación, y agentes reparadores del ADN.

Cuál es la textura del fotoprotector ideal

La cosmética de fotoprotector tiene también su importancia y no es un aspecto secundario, porque de su textura dependerá que sea más fácil y menos tedioso el hecho de aplicar y reaplicar bien. «Si no tiene una cosmética agradable y una fácil aplicación es difícil que lo apliquemos de manera correcta», subraya Leticia Alonso.Los dermatólogos aconsejan idealmente una textura ligera, no comedogénica y con buena tolerancia.

5 consejos para usar el protector solar este verano

Los dermatólogos inciden siempre en la importancia de la aplicación de los protectores solares. Entre otras cosas porque en los estudios se utilizan cantidades mucho mayores de las que usa la población general, así que no hay que despistarse.

Por eso hay que tener siempre en cuenta estos consejos:

Hay que aplicar el protector solar al menos media hora antes de la exposición. Lo ideal es aplicar el fotoprotector en casa, antes de salir hacia la playa, y mejor en todo el cuerpo, incluso donde no nos vaya a dar el sol (porque, en realidad, nunca se sabe…). Esto es debido a que «los filtros químicos necesitan ese plazo de tiempo para penetrar bien en la piel y comenzar a actuar», explica Begoña Gómez, experta en tratamiento de Yves Rocher.

Conviene usar siempre una cantidad justa y generosa. Aunque tampoco es bueno pasarse, quedarse cortos a la hora de aplicar el fotoprotector sería un grave error y llevaría a una protección inadecuada. En términos numéricos, la cantidad justa equivaldría a 2mg por centímetro cuadrado, o, lo que es lo mismo, «llenar la palma de la mano en cada aplicación», como indica Leticia Alonso. La doctora María Vicente, de las clínicas VirtudEstética, añade que, para la cara, habría que usar, al menos, dos dedos de producto en cara al menos.

Reaplicar, casi tan importante como aplicar. No basta con darnos fotoprotector antes de salir de casa. «Por supuesto, hay que reaplicarlo cada dos horas y en la cantidad adecuada», recuerda Vicente. Esto, que parece baladí para muchos, para otros no ha calado. Más de la mitad de los jóvenes no se reaplica la crema solar durante el día, como destaca el informe del informe ‘Hábitos de fotoprotección’, realizado por el Laboratorio Farmacéutico Español IFC.

Después de cada baño… una nueva aplicación. Que un protector sea ‘waterproof’ asegura una mayor duración del producto en el agua, «pero hay que añadir el roce de la arena, las olas… y no podemos confiarnos», dice Begoña Gómez. Así que, tras cada baño, con la piel seca, de nuevo hay que tirar de protector.

No hay que olvidar las zonas delicadas. El doctor Ricardo Ruiz, de la Clínica Dermatológica Internacional, añade la importancia de protegerse con cremas ciertas zonas, como orejas, labios y nariz, «donde los dermatólogos operamos más cáncer de piel».

Dicho todo esto, un último consejo: por mucho que nos pongamos protección, no hay que abusar, mejor irse ratos a la sombra, y evitar las quemaduras por encima de todo, lo más implicado en la aparición de enfermedades a largo plazo.