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Catalina Aguirre, la mujer detrás de Kumiko, la exitosa marca chilena de dermocosmética

Catalina Aguirre (46) es cofundadora y CEO de Kumiko, marca de cosmética nacional que en los últimos años ha alcanzado gran éxito a nivel nacional e internacional: fue recomendada por la revista Forbes dentro del segmento beauty. Es que se trata de la primera línea dermocosmética que combina la mesoterapia, el té Matcha y tecnología de punta europea en fórmulas únicas de multi-acción.

Catalina es periodista, pedagoga y cosmetóloga. Fue en el trabajo con sus pacientes donde encontró un nicho para comenzar su emprendimiento; y es que hasta ese momento no había encontrado un producto con los activos necesarios para cubrir todas las necesidades del rostro. Pensó en una línea que pudiese dar y ofrecer todas las respuestas al envejecimiento de la piel. “Yo venía haciendo distintas formulaciones para poder atender las distintas necesidades de mis pacientes. Sabía perfectamente cuáles son aquellos principios que necesitamos, en qué porcentajes y cómo debían combinarse para poder lograr una formulación única y con potencia. Algo que finalmente tenga una respuesta verdadera”, explica.

En 2016 conoció el té matcha, una infusión milenaria que entre otras coas, posee cualidades antioxidantes, desinflamatorias y diuréticas, además de tener beneficios a nivel orgánico y corporal. “Cuando conocí esta bebida que es una bomba de antioxidantes dije ‘aquí tengo oro verde’, y empecé a estudiar la posibilidad de incorporarlo como activo a estas formulaciones que ya se venían generando y manifestando en mi mente”.


Fue en Barcelona donde encontró un laboratorio que aceptó la idea de combinar los principios de la mesoterapia con las formulaciones que tenía en mente y el té matcha. “Después de un largo recorrido finalmente llegué a un laboratorio idóneo que me convenció y que tuvo la calidad y tecnología que permitiera que los activos penetren las distintas capas de la piel y hagan su acción desde adentro hacia afuera”. Así fue como en 2018 Kumiko ingresó al mercado nacional y, simultáneamente, al mercado estadounidense.
Desde Chile hacía el mundo.


Si bien en un comienzo se planteó la creación de Kumiko para un público norteamericano, la incorporación al mercado nacional se dio de una manera orgánica: “Partimos pensando en el mercado de Estados Unidos porque, por razones obvias, nos ofrece muchas más alternativas. Si bien la competencia cosmética es gigantesca, tienes en un solo Estado el equivalente a toda la población de Chile, entonces es un tema comercial”. Además allá ya se conocía el Matcha, su gran elemento diferenciador.


Pero una vez lanzados los productos el mercado nacional se empezó a interesar en el proyecto. “Partimos vendiendo en Salcobrand. A ellos les gustó mucho la línea y la incorporaron inmediatamente a su área de dermocosmética. Esto fue clave, un puntapié inicial para poder comenzar con más fuerza y darnos a conocer”. Desde ahí, Kumiko ingresó a diversas tiendas de retail y su popularidad se masificó. “Es importante estar en un mercado como el chileno, porque es fácil poder testear tus productos, probar e ir entendiendo a tu consumidor y a tu público objetivo”. Y es que tal como Catalina explica, el mercado nacional es exigente, por lo que permanentemente piensan en él y sus elaboraciones se basan en eso. “Agradezco profundamente haber tenido la acogida que hemos tenido en Chile, porque nos ha permitido mejorar también muchos aspectos de la marca”.


Recientemente, Kumiko alcanzó un nuevo hito llegando a México de la mano de Ricky Martin, socio de la marca. “Tener a Ricky Martin ha significado poder reafirmar la confianza del consumidor y abrir nuevas puertas en el mercado internacional. Actualmente estamos entrando a México a través de Palacio De Hierro, el retail de lujo más importante en México. Todo eso, obviamente, genera confianza en los consumidores”, explica.


Mujeres en el mundo empresarial


Catalina es sincera: para ella incorporarse al mundo empresarial ha sido duro. Sin embargo, con tiempo y esfuerzo ha demostrado que, pese a todo, es posible salir adelante. “Creo que existe una gran cantidad de mujeres que tenemos mucho que aportar y con cualidades que los hombres no tienen. Somos multifacéticas, y tenemos la capacidad de hacer muchas cosas”, dice. Pero también –agrega– tenemos en contra que la maternidad se ha transofrmado en una piedra de tope para avanzar en proyectos profesionales, porque no siempre se encuentran espacios donde compatibilizar ambas tareas. “Hay muchos casos de mujeres que no siguen avanzando con sus profesiones o que se postergan por la maternidad. De hecho a mí misma ha sido lo que más me ha costado y he tratado de hacerlo de una manera lo más equilibrada posible. Es difícil, y siento que he dejado de lado el tiempo con mis hijos para sacar adelante este proyecto. Es el gran talón de Aquiles para la mujer emprendedora”.


Es desde su experiencia como mujer y empresaria que Catalina centra sus productos en cubrir las necesidades de la mujer de hoy, que es fuerte, empoderada, trabajadora y madre. Además, Kumiko promueve la belleza sin estereotipos: “queremos dar a entender que la belleza viene desde el interior. Que la belleza es única e irrepetible, y asi tratar de salirnos de los estereotipos de la belleza y salirnos de esa figura que tenemos tan marcada, sobre todo las mujeres, de que solo la mujer delgada es la estupenda”.


El sello Kumiko


Actualmente la marca cuenta con nueve productos y se encuentran en la etapa de formulación de otros que fueron ideados para abastecer todas las necesidades. Sin embargo, Catalina enfatiza que no busca competir con otras marcas, sino ser perfectamente compatibles con ellas. “Si te encanta una determinada marca y no te quieres salir de ahí pero quieres probar otras opciones, puede perfectamente incorporarlo a tu rutina de productos”.


En concordancia con buscar dar una respuesta precisa a las necesidades cosmetológicas de las personas, Kumiko tiene como un valor fundamental la excelencia en la calidad de sus productos y en los resultados que promete dar. “Eso para mí es intransable. Aunque digan que el papel aguanta mucho, todo lo que decimos en Kumiko está escrito en piedra. Lo que hacemos es lo que prometemos”, sentencia.